¿Cómo prevenir y tratar las Escaras o Úlceras en la piel?

 

Las Escaras o úlcera por presión se define como la lesión de la piel y de los tejidos subyacentes debido a la presión mantenida entre una protuberancia ósea y una superficie de apoyo que provoca un bloqueo del riego sanguíneo a este nivel.

La presión constante en la piel provoca la compresión de pequeños vasos sanguíneos, que son los que proveen a la piel de oxígeno y nutrientes. Cuando la piel no recibe estas sustancias se produce la muerte de los tejidos.

Cualquier persona que deba permanecer durante largos periodos de tiempo acostado o en una misma posición, puede padecer de úlceras por presión también conocidas como escaras.

La población mas propensa a sufrir de escaras son: Pacientes ancianos, que permanezcan durante largos periodos de tiempo en cama o  silla de ruedas. Personas con lesiones medulares debido a su extensa pérdida de la función sensorial o motora y con parálisis cerebral, disminución del nivel de conciencia por cualquier causa, dado que las percepciones normales que estimulan los cambios postulares están reducidas o ausentes.

 

 

Localización más frecuente de las escaras en personas con poca movilidad

 

 

  • Talón
  • Maléolos externos
  • Glúteos
  • Crestas iliacas
  • Trocánteres
  • Escápulas.
  • Isquion.
  • Región occipital.
  • Codos.
  • Orejas.
  • Apófisis espinosas.
  • Cara interna de las rodillas.
  • Cara externa de las rodillas.
  • Maléolos internos.
  • Bordes laterales de los pies.

 

“La población mas propensa a sufrir de escaras son: Pacientes ancianos, que permanezcan durante largos periodos de tiempo en cama o  silla de ruedas”

 

Escaras en el cuerpo Ortopedia

 

 

 

Algunas medidas preventivas para evitar la aparición de escaras son:

 

  1. Eliminar la compresión de los puntos de apoyo, es imprescindible realizar cambios posturales, manteniendo la alineación correcta del cuerpo y estudiando detenidamente la forma de reducir los efectos de la presión prolongada sobre las eminencias óseas.
  2. Procura cada 2-3 horas cambiar de posición a los pacientes que deben permanecer por tiempos prolongados en una misma postura.
  3. En periodos de sedación se efectuarán movilizaciones horarias. Si puede realizarlo autónomamente, enseñe al paciente a movilizarse cada quince minutos (cambios de postura y/o pulsiones).
  4. Evite el contacto directo de las prominencias óseas entre sí, por ejemplo tobillos, rodillas, etc. Si es necesario eleve la cabecera de la cama lo mínimo posible y durante el tiempo mínimo preciso.
  5. Use dispositivos que disminuyan al máximo la presión: almohadas de latex, colchones anti-escaras (de aire, agua o latex), almohadas, protectores de talones y codos, etc. (son materiales complementarios, no sustituyen nunca a los cambios posturales).

 

Se debe revisar la piel, por lo menos una vez al día. Cualquier área que permanezca enrojecida, tras unos minutos de haber cambiado de postura, tiene que llamar su atención. Mantenga la piel limpia y seca, debe limpiarla tan pronto como se ensucie, es conveniente hacerlo con un trapo o esponja suave.

Procure el uso de jabones que no irriten la piel. Use agua tibia, no muy caliente y aplique cremas hidratantes que se absorban completamente.

 

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