¿Alguna vez has sentido dolor al apoyar el talón en el suelo? ¿Un dolor punzante e intenso, como si estuvieras pisando una pequeña piedra o un clavo? Si la respuesta es sí, podrías padecer de espolones o espolón calcáneo. Los espolones son calcificaciones producidas en el talón como consecuencia, generalmente de una fascitis plantar crónica.
El espolón calcáneo es una prominencia ósea que puede aparecer en la parte anterior del talón (calcáneo). Como consecuencia de estiramientos excesivos y continuados de la fascia plantar, una banda de tejido conjuntivo que recubre los músculos de la zona. Al estirarse excesivamente, la fascia puede calcificarse, formándose el espolón, que es bastante doloroso y dificulta el apoyo normal de talón. Ocasionando a veces una inflamación en la zona que lo rodea.

Se calcula que 1 de cada 4 personas padecen esta patología que suele verse causada por una fascitis plantar, lesión de la que ya hablamos con anterioridad, y que consiste en la inflamación de la fascia plantar, el tejido que une el talón con los dedos de los pies.
El espolón es más frecuente en aquellas personas que tienen el pie muy arqueado o que sufren de sobrepeso. Asimismo, el pie plano y las contracturas en el tendón de Aquiles también aumentan la tensión en la fascia plantar, por lo que pueden acarrear la aparición de espolones calcáneos.
“Se calcula que 1 de cada 4 personas padecen esta patología”
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Si padeces de espolón calcáneo es posible que sientas los siguientes síntomas:
- Dolor en el talón; a diferencia de la fascitis plantar cuyo dolor es difuso en todo el talón. El dolor se siente muy intenso, obliga a cojear, al rato cede, desaparece, para reaparecer tras un periodo más o menos largo de actividad. Por otra parte, los zapatos de seguridad de trabajo, los tacones o los zapatos de suela dura pueden intensificar los síntomas.
- Durante el día los pacientes sufren más al salir de la cama por la mañana, después de estar sentado durante mucho tiempo, después de caminar mucho o si han estado mucho tiempo de pie, es decir, cuando los tejidos están más fríos.
Cómo se diagnostica el espolón calcáneo
Para llegar a un diagnóstico correcto es necesario consultar a tu médico de confianza, quien realizará una historia y un examen clínico para detectar signos y síntomas. Para diagnosticarlo debemos de hacer el examen imagenológico para detectar el crecimiento del hueso: la radiografía. También, una resonancia magnética o ecografía proporciona un estudio más profundo. Debido a que muestran los edemas, inflamación y engrosamiento de la zona para ver si existe fascitis plantar.
Esta lesión suele tratarse con éxito mediante el uso de plantillas ortopédicas que alivian la tensión sobre la zona haciendo que los movimientos sean menos dolorosos. Las férulas nocturnas y los ejercicios de estiramientos también son efectivos para eliminar o disminuir el dolor. En caso de que aparezcan inflamaciones, se pueden tratar mediante infiltraciones de fármacos antiinflamatorios.
El avance en las técnicas quirúrgicas ha propiciado que el espolón calcáneo pueda corregirse mediante una intervención. Mediante la operación se hace una eliminación del espolón con una incisión de tres milímetros en la piel hasta llegar a la prominencia ósea.