
Los Calambres musculares son una contracción repentina e involuntaria de uno o más músculos. Los períodos prolongados de ejercicio o de trabajo físico, especialmente si hace calor, pueden provocar calambres musculares. Algunos medicamentos y enfermedades también pueden causar calambres musculares. Generalmente, puedes tratarlos en casa con medidas de cuidado personal.
Causas
Falta de minerales
Existen varias causas por las que nos dan Calambres musculares. A menudo está ligado a la falta de magnesio. De hecho, la causa de los calambres es una concentración baja de electrolitos, aunque no siempre es el magnesio el que falta.
Al hacer ejercicio el cuerpo pierde mucho líquido a través del sudor y, con ello, minerales importantes. Es de vital importancia beber suficiente agua antes, durante y después de entrenar para aportarle al cuerpo los minerales necesarios en una rutina. El agua proporciona minerales muy valiosos como el sodio, potasio, calcio y magnesio. Todos tienen su papel en la comunicación entre el sistema nervioso y el muscular.
Trastorno de la circulación sanguínea
Durante una rutina los músculos necesitan oxígeno como combustible para convertir la energía química en energía mecánica. Si los vasos sanguíneos no transportan oxígeno suficiente, las células musculares no pueden procesar los impulsos de la forma correcta y se tensan.
Sobrecarga
Entrenar demasiado también puede provocar espasmos musculares. Después de un esfuerzo muy intenso, si has entrenado hasta agotar los músculos, las células musculares se irritan. Esto hace que estén muy sensibles a cualquier orden que le envíe el cerebro: las señales electrónicas son demasiado fuertes para las células musculares fatigadas y no pueden procesarlas correctamente.
Frío
Las bajas temperaturas, sobre todo los cambios bruscos de calor a frío, pueden generar una gran tensión en los músculos que puede ocasionar un calambre.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de calambres musculares son:
- Edad. Las personas mayores pierden masa muscular, por lo que el músculo restante puede sobreexigirse con más facilidad.
- Deshidratación. Con frecuencia, los atletas que se fatigan y deshidratan al practicar deportes en climas cálidos padecen calambres musculares.
- Embarazo. Los calambres musculares también son frecuentes durante el embarazo.
- Afecciones. Puedes tener más riesgo de sufrir calambres musculares si tienes diabetes o trastornos nerviosos, hepáticos o tiroideos.
Prevención
Estas medidas pueden ayudar a prevenir los calambres musculares:
- Evita la deshidratación. Bebe abundante agua todos los días. La cantidad depende de lo que comas, de tu sexo, del nivel de actividad, del clima, de tu salud, de tu edad y de los medicamentos que tomes. El agua ayuda a que los músculos se contraigan y relajen, mantiene las células musculares hidratadas y menos irritables. Durante la actividad, consume agua a intervalos regulares.
- Estira tus músculos. Antes y después de usar cualquier músculo por un período prolongado realiza una rutina de estiramiento corporal. Hacer ejercicio ligero, como usar la bicicleta fija por unos minutos antes de acostarte, puede ayudarte a prevenir los calambres mientras duermes.