Lo que comúnmente conocemos como esguince es una lesión del ligamento lateral externo del tobillo. Esta se produce cuando te doblas, tuerces o giras el tobillo de una forma extraña. Esto puede estirar o desgarrar las bandas resistentes de tejido (ligamentos) que ayudan a mantener los huesos del tobillo unidos.
La mayoría de los esguinces de tobillo sanan por sí solos, con más o menos tiempo de inmovilización y con su consiguiente rehabilitación.
El esguince es una lesión muy común cuyas consecuencias tienden a minimizarse, requiere un tratamiento adecuado para recuperar la mayor movilidad posible de forma precoz y sin riesgos. Cuando un esguince se cura mal, sea por no realizar ningún tipo de tratamiento o por no completarlo una vez iniciado, una de las consecuencias más frecuentes es la inestabilidad. Una articulación que queda inestable es mucho más propensa a recaer. Hasta un 30% de los esguinces pueden dejar secuelas. En este caso, el tópico es cierto: un esguince mal curado puede dejar secuelas para siempre.
Según la gravedad de la torcedura, se producen diferentes grados:

Esguinces de primer grado: Son el resultado de la distensión de los ligamentos. La hinchazón es mínima y el paciente puede retomar sus actividades en dos o tres semanas.
Esguinces de segundo grado: Los ligamentos se rompen parcialmente, con hinchazón inmediata. Generalmente precisan de un periodo de reposo de tres a seis semanas antes de volver a la actividad normal.
Esguinces de tercer grado: Son los más graves y suponen la rotura completa de uno o más ligamentos pero rara vez precisan cirugía. Se precisan ocho semanas o más para que los ligamentos cicatricen.
Síntomas
Los signos y síntomas de un esguince de tobillo varían según la gravedad de la lesión. Algunos de ellos son:
- Dolor, en especial cuando soportas el peso sobre el pie afectado
- Dolor ligero al tocar el tobillo
- Hinchazón
- Hematomas
- Amplitud de movimiento limitada
- Inestabilidad en el tobillo
- Sonido o sensación de chasquido al momento de la lesión

El esguince de tobillo es una lesión muy habitual en deportes como el fútbol, el baloncesto o el balonmano. Aún así, los esguinces de tobillo no suelen necesitar de intervención quirúrgica, a menos que se desarrolle alguna complicación, como un esguince mal curado, que suele deberse a una mala cicatrización del ligamento.
En el caso de ser necesaria una intervención quirúrgica, se interviene mediante artroscopia, con resultados muy satisfactorios si el que lleva a cabo la intervención es un cirujano especialista.